viernes, 29 de abril de 2011

La Media: Ferrer-Tonos Pre viaje

Eran las 9pm de ese viernes chévere. Era el primer tono al que íbamos toda la promo “Unitaris per Semper” del Colegio San Antonio al local que los padres de la comisión que se había formado para “administrar” los fondos que íbamos a generar habían separado de antemano: el “Ferrer”, antes local donde se vendían motos y ahora era un lugar deshabitado el cual el dueño para sacarle algún provecho decidió alquilarlo como espacio para tonos, reuniones y ahora ultimo para tonos con La Novel, Nsamble, entre otras orquestas timberas chalacas.

Para la ocasión casi todos mis patas llevarían a una amiga o a su grupo de amigas “positivas” (dícese de la flaca decidida a todo) y patas “pirañones” y de seguro entre las amigas que llevaban estaba su flaca firme (su cuerito o simplemente su enamorada),  o su amiga con derecho (su “positiva” respectiva).

Yo por mi parte estaba dándome un tiempo con Samantha, mi única enamorada en mi historial de amoríos;  la razón era porque en ese momento había decidido dedicar ese tiempo a estudiar para mi examen de ingreso que me llevaría desde el año siguiente a la Cato a seguir Contabilidad.

Extrañaba a Samantha, quería verla porque de todas maneras pese a nuestra separación forzosa, nos seguíamos comunicando y ella me daba su aliento para que estuviera tranquilo y creer que si podía “hacerla”. Entonces decidí hacerle una llamada, uno porque quería decirle para que compre su entrada y vaya al tono y nos apoye con los fondos para el viaje (que no fui) y la fiesta que fue inolvidable y hasta ahora me acuerdo.

Luego de unos saludos y las típicas preguntas de “¿Como estas?,  y ¿cómo te va en el cole? Vino la “invitación” de mi parte. “Ah ya, buena voz pero ¿cuánto esta?” “La módica suma de 10 luquitas”.  “Y ¿puedo ir con una amiga?” “Si claro normal lleva a las que quieras” (era mas ingreso para la promo de hecho).

Ese viernes de invierno llegaron a mi casa en la noche mis patas Jesús, Andrés, Luis y Raúl para en mancha ir hacia el lugar… entre la Marina y Faucett, al costado de Nissan (donde venden “cañas” para todos los gustos) queda el Ferrer reducto mediano pero agradable, donde mi compadre Jonathan DJ Nato puso las mezclas que en ese momento a todos nos vacilaba… el “perreo” (llámese reggaetón) y una que otra salsa, pero mas era lo primero.

Quizás con estas fiestas fuimos por decirlo así precursores de que ahora los coles nacionales y algunos particulares hagan sus “tonitos caleta” donde valiéndose de la “pera perversa” se encuentran en una jato de alguno o alguna que la cede y ahí nomas se meten sus 4 o 5 horitas de full reggaetón y chela. Al menos nosotros no fuimos así.

Estaba con mi grupo de patas en una esquina cuando llego Samantha con su amiga. Se sentía algo incomoda, quizás porque al entrar no me vio y no conocía a nadie de mis patas. Cuando nos encontramos, un rato hablamos y otro rato bailamos normal, sin mucho teatro porque sabíamos bien que en el corto tiempo íbamos a volver, salvo que apareciera alguien por ahí.

Pero a las finales, todos pasamos un buen rato, toneando, tomando, con los patas, bailando con las amigas, juntos, porque sabíamos que al final del año cada uno de nosotros trazaría su propio camino…

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