Auditoria…la especialidad soñada por este humilde aspirante a contador. Aun no he practicado en esta área, la suerte (o quizás el destino divino del bravo) me ha llevado a que por ahora mi campo sea la tributación, pero espero algún día ser la “piedra en la taba” de las empresas, industrias y cualquier negocio que tenga, aunque sea en alguna parte, algo de contabilidad.
Lo que aprendí de esta rama en el curso que dicta el gran profe Walter Noles (se los recomiendo) es la astucia y la habilidad para detectar ciertas anomalías en el paciente (la empresa en el buen castellano)…nos volvemos en el doctor que al examinar al individuo puede dar un diagnostico general después de haber encontrado los padecimientos que podríamos tener y que a pesar de ello no impide estar sanos. Se requiere tener todo el conocimiento necesario para poder dar una acertada observación (NICS, NIIFS, legislación tributaria, entre otras cosas) para que el auditor pueda decirle a la empresa que sus estados financieros son razonables o para comunicarle que necesita corregir ciertas cosas para que su información financiera sea lo más clara posible. Aun habrá tiempo para adentrarme a este campo y ver si es en serio que quiero esta especialidad. Ojala se dé…
Por otro lado el auditor no parece la persona más simpática del mundo. Claro que hay excepciones sin dudas, pero hay veces que un auditor te pregunta tanto que tú te cuestionas “What the hell???” y quisieras que este personaje que todos los días viene a tu chamba con su maletín donde guarda su laptop simplemente haga lo que tenga que hacer y listo se queda o se va. Me ha pasado porque estuve un corto tiempo en el rol de practicante de Impuestos en una conocida auditora, para los jefes de las áreas financieras es un martirio tener que resolver las dudas del auditor una y otra vez…pero es así tenemos que quitarnos hasta la última duda, y darle el visto bueno a toda la “info” que se nos pasa.
El lado de ser el integorrado, el cuestionado, el encargado de resolver todas las dudas del auditor (tipo FBI contable) es el más pesado, sin lugar a dudas. Mi jefe se pregunta cuando dejaran de venir, de cuestionar, de solicitar file tras file, facturas tras facturas, preguntar por la cifra esta y aquella, “pero bueno es su labor” le respondo imaginariamente, sabiendo que su deseo mas expreso es que se vayan de una buena vez, pues también hay mucho que hacer hermanos (ah, seguidor de Vallejo eras).
Ser auditor también tiene su lado estresante, la semana que termina una auditora hace la revisión de los EEFF de mi chamba, vino un equipo a hacerle la revisión y casualmente encuentro a mi amiga Andrea Rebaza de la Cato como parte del equipo, bueno es ver una cara conocida. Lo que me sorprendió fue que cuando fui a la salita (bunker) donde ese equipo de “elite” se junta para hacer su labor de espía a recoger un file que mi jefe me solicito expresamente traerlo, al cogerlo del escritorio donde estaban golpeo casualmente el celular de Andrea y para suerte que cayó en su bolso. También se cayeron sus post it pero eso (menos mal) puede recogerlo a tiempo pero a su "celu" no lo pude “rescatar”. Pero ella lanzo un grito en el cielo silencioso, con malicia diciendo “ Ayyyyy… Sevillano” como si hubiera hecho caer un tesoro valioso (¿un celular??)… ah bueno…yo lo tomo como el estrés, malvado defecto que a todos se nos ha pegado desde que trabajamos y bueno nos seguirá atormentando hasta el final de nuestros días(de chamba), que la obligo a dar esa queja, mi amiga es buena gente, pero bueno para mí quedo ahí el asunto…
En fin, la auditoria, pasión y problema, una rama interesante, que requiere mucho conocimiento de nosotros y por la cual se que muchos compañeros la están conociendo, viviendo, trasnochando pero aprendiendo, algún día volveré a ser la “la mosca en la sopa” de las empresas. Algún día…
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